¿EXISTE EL TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD (TDAH) O ES UNA INVENCIÓN?

 

 



Según DSM-5 Manual Diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)(Descubierto por Leon Eisenberg) es el trastorno del desarrollo neurológico diagnosticado con mayor frecuencia en los niños, sin embargo tanto adultos como adolescentes pueden ser diagnosticados con TDAH. Según Association for School and College Leaders en el 36% de las escuelas aumentó poco y el en 17% el aumento fue considerable y puede afectar de diferentes maneras, como presentar dificultades para mantener la atención, comenzar una actividad, organizarse, llevar a cabo actividades y recordar tareas o eventos.
Sin embargo a pesar de las investigaciones y todos los artículos escritos sobre el tema no existe un test o prueba médica de ningún tipo que objetivamente señale la existencia del TDAH. Su diagnóstico está abierto a la interpretación de los pacientes, los padres, madres, docentes y profesionales de la salud.

Además de esto existe una contraparte anunciada en la ABC que desmiente la existencia del TDAH.

«No existe. El TDAH es un diagnóstico que carece de entidad clínica, y la medicación, lejos de ser propiamente un tratamiento es, en realidad, un dopaje». Esta es la sentencia de Marino Pérez, especialista en Psicología Clínica y catedrático de Psicopatología y Técnicas de Intervención en la Universidad de Oviedo, además de coautor, junto a Fernando García de Vinuesa y Héctor González Pardo de «Volviendo a la normalidad», un libro donde dedican 363 páginas a desmitificar de forma demoledora y con todo tipo de referencias bibliográficas el Trastorno por Déficit de Atención con y sin hiperactividad.

Según Mariano Lopéz el TDAH es un diagnóstico, cada vez más popularizado, que carece de entidad clínica. Para empezar, no se establece sobre criterios objetivos que permitan diferenciar el comportamiento normal del supuestamente patológico, sino que se basa en apreciaciones subjetivas, en estimaciones de los padres del tipo de si «a menudo» el niño se distrae y se mueve mucho. Más que nada, el diagnóstico es tautológico. Si un padre preguntara al clínico por qué su hijo es tan desatento e inquieto, probablemente le respondería porque tiene TDAH, y si le preguntara ahora cómo sabe que tiene TDAH, le diría porque es desatento e inquieto. Por lo demás, insisto, no existe ninguna condición neurobiológica ni genética identificada, y sí muchas familias donde no se asume que la educación de los niños es más difícil de lo que se pensaba.

Básicamente lo que decimos en el libro «Volviendo a la normalidad» con toda seguridad es que no hay ningún biomarcador que distinga “Los niños TDHA” Solo son niños que tiene curiosidad y quieren atender lo que sea, ¡moverse!  Aprender a sentarse y mantener la paciencia es algo que hay que aprender pero esto no indica la existencia de  ninguna alteración en el cerebro.

Según lo anterior la recomendación (especialmente  para padres de familia) es no tomar acciones a la ligera, informarse, validar que lo que les están diciendo tiene fundamentos, reconocer las etapas de los niños, saber cuáles son los comportamientos normales y cuáles no. Debemos reconocer que vivimos en una industria donde desafortunadamente algunas entidades se benefician de falsas creaciones y no debemos caer en el error de pecar por ignorantes.


Medicar a nuestros niños o someterlos a tratamientos que no necesitan pueden generar un daño irreparable. 

By @CiudadEducativa

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